Sep
30
2005

The Great Pretender.

Oh yes, Im the great pretender
Pretending that Im doing well
My need is such I pretend too much
Im lonely but no one can tell

Oh yes, Im the great pretender
Adrift in a world of my own
I play the game but to my real shame
You left me to dream all alone

Too real is this feeling of make believe
Too real when I feel when my heart cant conceive

Oh, yes, Im the great pretender
Just laughing and gay like a clown
I seem to be what Im not, you see
Im wearing my heart like a crown
Pretending that youre still around

Too real is this feeling of make believe
Too real when I feel when my heart cant conceive

Oh, yes, Im the great pretender
Just laughing and gay like a clown
I seem to be what Im not, you see
Im wearing my heart like a crown
Pretending that youre still around

Sep
29
2005

¿Pa’ qué?

Eso, eso. Tú gira y no pongas el intermitente. ¿Pa’ qué? A fin de cuentas, a nadie le importa a dónde vas…

Sep
28
2005

Superar un trabajo.

No se trata de ir de “sobrao”. Ni mucho menos. Aunque hay buena parte de ello.
¿Nunca has tenido la sensación de que tu trabajo se te queda pequeño?
Pues a mi me está ocurriendo. Llegas a la oficina y, como eres “teóricamente” el último de la fila, pues tus responsabilidades son mínimas, y generalmente sus tareas también. Y seguramente has llegado a tener más conocimientos y mejor manejo de los equipos, los recursos, el archivo, etc, que algunos de tus compañeros de la plantilla de la entidad. Pero claro, tú eres el “ETT” y tu corta aunque intensa y productiva experiencia anterior no sólo no se valora, sino que ni siquiera es mínimamente reconocida y tenida en cuenta.
Lo realmente jodido es que en el proceso de selección interno de la empresa para dejar la 2ª división - la ETT-y pasar a 1ª - la propia entidad-, se te diga que no das el perfil. ¿Qué no doy el perfil? ¡Vamos hombre, no me jodas! A estas alturas de la película…
Y entonces un día descugres que un cajero ya no tiene secretos para tí, que manejas el terminal con mayor soltura de la que creíste nunca que tendrías -el primer día es muy malo en cualquier trabajo-, que la operativa diaria es tan sencilla que la haces con los ojos cerrados.. y te aburres. Sí. Te aburres. Porque has superado tu puesto de tabajo. Ya no tienes esa tensión del primer mes por cometer un error - entre otras, claro está, porque ya sabes cómo subsanarlo sin que haya nada que lamentar-, ya no te asusta el contestar el teléfono, ya no te asusta improvisar e ir descubriendo sobre la marcha el funcionamiento de algunas aplicaciones que nadie se molestó en explicarte porque nunca creyeron que pudieras necesitar usarlas, ya no le tienes miedo a ser tajante o generoso con un cliente cuando las circunstancias así lo requieren , ni de echarle una bronca tú a él -porque el cliente no siempre tiene la razón-, llegado el momento…
Y por supuesto le pierdes el respeto al cuadre. De hecho el cuadre ha dejado de significar un mundo para tí. Porque tú lo dominas y sabes que no vas a descuadrar. E incluso si eso ocurre, sabes que lo resolverás en un noventa y tantos por ciento de los casos - los mismos que los trabajadores de “1ª” de la Entidad-. Y sin falsa modestia. “Porque yo lo valgo”.
Has conseguido ser tú el que domina el puesto de trabajo, y no al contrario. Y te das cuenta de que podrías asumir más responsabilidades o realizar tareas mucho más complicadas y que estás capacitado para ello. Pero ves que las posibilidades de que eso ocurra son realmente mínimas.
Has superado a tu trabajo y sientes que estás listo para marchar y dejarlo atrás, siempre en busca de algo mejor… llegado el momento.

Sep
24
2005

Minimal

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Nueva estación, nueva temporada, nuevo cambio de look.
Lo he bautizado como minimal y durante algunos días habrá errores por todas partes, como de costrumbre. Si el experimento sale bien y la dirección lo cree apropiado, es posible que sea una nueva plantilla de Bitacorae. Ya se verá. De momento, estamos, una vez más, en pruebas.

:)

Es que si no cambio cada cierto tiempo el look, parece que no es lo mismo…

Sep
23
2005

Y yo me pregunto…

Hace un año y dos días, Salvador de la Vega cerraba su bitácora, una de las que, lo confieso, era lector asíduo. Si bien es cierto que no solía compartir sus ideas, más bien al contrario, como le hice saber personalmente la primera vez que comenté una anotación suya -si mal no recuerdo fue algo sobre los cinco elementos que caracterizan el concepto penal de delito-, admiraba el hecho de que se dedicase a escribir su parte de la verdad día a día. El problema de fondo pareció ser un “paulatino enrarecimiento de las discusiones” que se sucedian en los comentarios a sus anotaciones. Y era tal cual lo expresó. Pero también es verdad que Salvador daba mucha caña en sus anotaciones. Y claro, cuando la gente se pica, pues se pica. Si hasta yo, con un blog bastante más “light” de lo que fue el suyo, he tenido mis más y mis menos en algunas anotaciones con ciertos comentarios, pues imagínense ustedes el de De la Vega.

Y así, de pronto, cerró la bitácora. Y sus asíduos -pero los que no armábamos gresca- nos quedamos sin poder leerle y con ganas de ello.

Siempre me he preguntado si realmente desapareció. Porque no me cabe del todo en la cabeza que de la noche a la mañana uno pase de ser uno de los autores más leídos a no publicar ni una sola palabra. El mono tuvo que ser muy fuerte.
Puede que esté equivocado, pero desde ese día yo tuve la convicción de que en realidad abrió otra bitácora y siguió escribiendo, sin hacer tanto ruido como hacía -o haciendo el mismo, pero sin que muchos supiésemos qué fue de él.

¿Alguien sabe si estoy en lo cierto? ¿Está Usted todavía en la Blogosfera, Sr. De La Vega? ¡¡¡Manifiéstese!!!

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